viernes, 15 de diciembre de 2017

Hola, tengo 30 años


Hola, tengo 30 años y estoy muy emocionada por vivir. 

Hace 20 años, pensaba que cuando llegara este tiempo sería como estar tocando el final. Que tendría que haber llegado a alcanzar muchas cosas, o todas las metas que popularmente se cree necesario alcanzar cuando llegues a los 30 años. No me daba cuenta de que una persona de 30 años era aún bastante joven. Hace un año, un niño de más o menos 9 o 10 años me dijo “permiso señora” en una escalera. Entonces entendí que a mis 29 años ese chico tampoco creía que yo aún era bastante joven y él no se dará cuenta hasta que no cumpla 30 años. ¡ja!

Hace 15 años, me imaginaba toda mi vida planeada: la carrera que iba a estudiar, donde quería vivir, la casa, el carro, el esposo, los hijos. Todo fríamente calculado. Y no me lo tomen a mal, tengo 30 años y me considero una persona sumamente exitosa, con mucho que dar y muchas historias positivas que contar. 

Hace más o menos 10 años, me di cuenta de que cuando alguien me habló de matrimonio no estaba lista. Hubiera encajado perfecto en el plan que me había imaginado antes, plan de casarme temprano y tener uno o dos hijos para cuando tuviera 25 años. Pero comencé a darme cuenta de que se puede cambiar de plan. Que puede asustar, pero está bien, porque con fe todo irá bien. 

Hace 5 años jamás me imaginaría que no planear nada también estaba bien. Vivir un día, un mes o un año a la vez. Recuerdo una eucaristía un 31 de diciembre. Una homilía que resonaba: “Dios todo lo da por añadidura”. Y haber pensado, ¿sabes qué, Dios? Estas son mis metas, pero vamos a ver si las tuyas son mejores”. 

Hace casi 4 años me estaba preparando para seguir cambiando. Para soltar las raíces por primera vez, dejar la estabilidad atrás e irme. Dejar el trabajo, gastar los ahorros, no comprar un carro, dar un giro a mi carrera, cortarme todo el cabello y vivir del porvenir. Hace casi 4 años jamás me hubiera imaginado lo que sería de mí dentro de 4 años. 

Hace 3 años conocí el amor que inspira los poemas y las canciones. Supe que todas las decisiones son buenas, si la intención es recta y verdadera. Y si una decisión resulta mala en el momento, lo importante es aceptar y reivindicarse. El tiempo nunca es perdido cuando te queda mucha vida para cambiar el mal por bien, lo malo por lo bueno. 

Hace 1 año dije sí a la aventura. A descubrir que en la diferencia también hay belleza. A pensar que todo es posible y que nada necesita encasillarse en un tiempo determinado. 

Hoy tengo 30 años, y en 4 meses tendré 31. Hoy tengo tantos planes como hace 15 años, pero menos presión por alcanzarlos. Hoy lo que quiero es escribir. Hoy nada me da más satisfacción que las ganas de seguir comenzando de nuevo. 

¿Tú qué pensabas hace 10 años?

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