Leyendo el último “post para los que leen” de Gabi Desangles, un comentario llamó mucho mi atención. Gabi hablaba sobre todos los planes que quedaron en pausa o cancelados con la cuarentena. Y una de sus seguidoras (a quien conozco jejeje) comentó “para mí lo peor ha sido darme cuenta de que no tengo el control”.
La entiendo perfectamente. Yo también por momentos he sido planificadora compulsiva. Sin embargo, en los últimos años la vida me ha dado interesantes motivos para aprender que “no tener el control” es una experiencia que es importante vivir y que me ha dado estas importantes lecciones:
El mundo no se acaba
La situación del coronavirus es una situación nueva para todos nosotros. Pero te invito a detenernos un momento y pensar en todas las situaciones por las que ha pasado la humanidad, las que ha pasado tu país, las que ha pasado tu familia. Si vas de lo macro a lo micro verás que nos toca lo que nos toca, pero al final “todo pasa, hasta la ciruela pasa”. Así que respira profundo y has todo lo que puedas para preservar tu salud física y mental. Al final eso es todo lo que necesitarás para volver a salir a camino sea tarde o temprano.
